Grupos de salud critican USAID por Cuba


Activistas de salud y legisladores estadounidenses criticaron el martes el plan del gobierno estadounidense de usar una campaña contra el VIH en Cuba para activismo político, afirmando que tales programas clandestinos ponen en riesgo a los programas sanitarios en todo el mundo.

El programa, financiado y supervisado por la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional (USAID) envió a una decena de jóvenes latinoamericanos a Cuba a reclutar activistas políticos. Una investigación de la Associated Press descubrió que la operación puso en peligro a los extranjeros después que un contratista estadounidense fue arrestado en Cuba por realizar trabajo clandestino.

El senador demócrata Patrick Leahy, titular de una comisión que supervisa el presupuesto de la USAID, declaró el lunes que será “peor que irresponsable” si la agencia “tramó” para inventar una campaña contra el VIH para fines políticos.

Entretanto, InterAction, una alianza de varios grupos de asistencia internacional, dijo que el uso de un grupo contra el VIH para actividades de espionaje es “inaceptable”.

Añadió que el gobierno estadounidense, “nunca debería sacrificar el suministro de programas sanitarios o cívicos en favor de objetivos de espionaje”.

El gobierno del presidente Barack Obama defendió el uso del taller de prevención del VIH en su campaña para promover la democracia en Cuba, pero negó que el proyecto sirviera de fachada para fines políticos. La vocera del Departamento de Estado, Jen Psaki, dijo que el programa “permitió apoyar a la sociedad civil cubana a la vez que tuvo el efecto secundario de responder a los deseos expresos cubanos de información y entrenamiento para la prevención del VIH”.

La investigación de la AP halló que el programa apuntaba deliberadamente a reclutar a una joven generación de opositores al gobierno castrista cubano, aunque en Cuba es ilegal colaborar con programas extranjeros de promoción de la democracia. Documentos preparados para el programa patrocinado por USAID dicen que el taller de VIH era la “excusa perfecta” para realizar actividad política.

Leahy dijo en respuesta a las conclusiones de AP que “tal vez fue un buen negocio para el contratista de USAID, pero mancha la larga trayectoria de USAID como líder en asuntos de salud global”.

La Casa Blanca aún debe responder a preguntas sobre un proyecto, antes secreto, de crear un “Twitter cubano” llamado ZunZuneo. Ese programa, lanzado por USAID en 2009 y descubierto por la AP en abril, creó una red social primitiva bajo las narices de los funcionarios cubanos. El inspector general de USAID lo está investigando.

En abril, Leahy calificó el programa ZunZuneo de “necio, necio, necio”. Pero no todos los legisladores criticaron el último programa.

La representante republicana Ileana Ros-Lehtinen dijo que los programas de USAID eran importantes para los derechos humanos en Cuba. “Debemos seguir presionando al régimen de Castro y apoyando al pueblo cubano que es oprimido diariamente”, dijo Ros-Lehtinen, nacida en Cuba y activa partidaria de la promoción de la democracia en la isla.

En cuanto a los proyectos de salud, meses atrás la CIA prometió dejar de usar los programas de vacunación —como el de Pakistán que buscaba a Osama bin Laden— para reunir información.

En el taller de VIH, la investigación de la AP halló que el trabajo de los latinoamericanos estaba plagado de riesgos e incompetencia. Los jóvenes estuvieron a punto de delatar su misión de “identificar actores potenciales por el cambio social”. Uno dijo que le dieron apenas un seminario de 30 minutos sobre la manera de evadir a la inteligencia cubana, y aparentemente no había una red de seguridad para los inexpertos jóvenes si los atrapaban.

Casi una decena de latinoamericanos trabajaron para el programa en Cuba, con sueldos de apenas 5,41 dólares la hora.

“Estos programas necesitan desesperadamente la supervisión de adultos”, dijo el senador republicano Jeff Flake, crítico desde tiempo atrás de los proyectos cubanos de USAID. “Si se usa un taller sobre sida como fachada para algo distinto, eso es… no sé cómo decirlo… eso está mal”.

La AP descubrió que USAID y su contratista, Creative Associates International, siguieron adelante con el programa a pesar de que los funcionarios estadounidenses dijeron a los contratistas que pensaran en suspender los viajes a Cuba después del arresto de Alan Gross, un contratista que fue arrestado, y sigue preso en Cuba, por introducir clandestinamente tecnología confidencial. Un abogado de Gross dijo el lunes que su cliente no puede soportar la vida en la cárcel por mucho tiempo más y se ha despedido de su esposa y una de sus hijas.

“Valoramos vuestra seguridad”, dijo un alto funcionario de USAID en un correo electrónico acerca de los viajeros latinoamericanos. “La norma de aplica a TODOS los viajeros a la isla, no solo a los ciudadanos estadounidenses”, dijo otro.

Creative Associates remitió las preguntas a USAID, en tanto un subcontratista con sede en Costa Rica que participó del proyecto dijo que su organización no intentaba desestabilizar políticamente a Cuba. “Queremos desmentir que hubiesen intenciones encubiertas de generar incidencia política”, dijo Fernando Murillo, director de la Fundación Operación Gaya Internacional.

Con base en documentos y entrevistas en todo el mundo, la AP halló que el programa tomó amplias medidas para ocultar las actividades de los viajeros. Debían comunicarse con códigos: “Tengo dolor de cabeza” significaba que temían ser vigilados por las autoridades cubanas; “tu hermana está enferma” era la orden de interrumpir inmediatamente el viaje.

Para evadir al gobierno cubano, los viajeros instalaban documentos de apariencia inocente para ocultar información confidencial. Escondían archivos en memorias portátiles y enviaban correos electrónicos codificados mediante un sistema que hubiera podido despertar sospechas.

“Todos los gobiernos necesitan buscar compensaciones, por ejemplo, entre las libertades civiles y la seguridad pública”, dijo Les Roberts, profesor en la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Columbia. En el caso de Cuba, dijo, hay una compensación entre las campañas de desarrollo neutras y “el objetivo político de lograr un cambio de régimen”.

“Sin la apariencia de neutralidad, USAID podría lograr pocos objetivos internacionalmente”, añadió.

Tanto el programa de viajes como ZunZuneo formaban parte de una campaña multimillonaria más amplia de USAID para lograr cambios en países políticamente volátiles, según indican datos del gobierno. Pero los programas investigados por la AP aparentemente no lograron sus objetivos y funcionaban bajo una agencia más conocida por la ayuda internacional que por las operaciones clandestinas.

El dinero para el proyecto de los viajeros salió del mismo fondo federal que pagó el ZunZuneo. Pero USAID aún debe proporcionar a la AP una copia completa de los contratos cubanos solicitada bajo la Ley de Libertad de Información hace más de tres meses.

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Orsi reportó desde La Habana y Rodríguez desde Santa Clara, Cuba. Los periodistas de Associated Press Hannah Dreier en Caracas, Venezuela; Frank Bajak en Lima, Perú; Raphael Satter en Dublin; Alberto Arce en San José, Costa Rica; y Monika Mathur en Washington contribuyeron a este informe.

Publicado el 06/08/2014 en Política y etiquetado en , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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