Israel Rojas: “Uno crece más en el dolor que en la alabanza” (+Video)


Por Jorge Carrasco

En estos quince años de trabajo, Buena Fe ha redireccionado sus esencias. “Antes tirábamos piedras a ver lo que salía. Ahora nuestra manera de proyectar el arte, en lugar de perseguir el Hit Parade, ha descubierto otras formas de distribuir la música, para que llegue a todo el público pero, especialmente, al que le interesa lo que hacemos”.

“No tengo frustraciones como artista. Todos los años tengo motivos para escribir canciones”, dirá también Israel Rojas en esta entrevista, que se publica dos días antes de que Buena Fe se presente en el Miami Dade County Auditorium, junto al cantautor Frank Delgado, para ofrecer un concierto en homenaje al cine cubano.

Ojalá este concierto, lejos de sembrar motivos para el aislamiento y la disección de una Cuba ya vulnerada, sirva para que unir todas las orillas de un mismo país, quede cada vez más cerca en el tiempo.

El concierto será una apología al cine cubano. ¿Cuál va a ser el repertorio?

La música hará un recorrido por algunos pasajes imprescindibles del cine cubano y actores emblemáticos como Reinaldo Miravalles, Sergio Corrieri. Estarán reflejados los filmes de directores como Titón, Frank Padrón y bocadillos de diferentes animados, que forman ya parte del acervo cultural popular de los cubanos. También estará lo más contemporáneo de nuestro cine.

Es un intento de mezclar este arte con la música, con canciones como Pi 3,14, Catalejo, Melesio tenía razón, La otra orilla, y algunos estrenos de lo que será el próximo disco.

Será un concierto de casi dos horas que ya hicimos en Cuba hace tres o cuatro años y que, musicalmente, recoge buena parte de lo que hemos realizado en los últimos quince años.

Está invitado Frank Delgado, compositor que ha hecho la banda sonora de unos cuantos filmes, cortometrajes, documentales.

Hablando del cine cubano, ¿qué crees de la vieja polémica de que el cine cubano más contemporáneo ha muerto, de que hace muchos años no se hace una película cubana que valga la pena, que vaya a trascender?

Yo estoy oyendo eso desde que nací. Es un augurio bastante fatalista. Creo que, más mal o más bien, cada cierto tiempo sale alguna película que nos enorgullece, y otras muchas que son olvidables. Eso mismo también se dice de la canción cubana contemporánea, de la literatura cubana contemporánea.

¿Tendrá que ver con el viejo cliché de que todo tiempo pasado fue mejor?

Quizás tenga que ver con que los cubanos somos muy críticos con nuestra propia realidad y con lo que hacemos. Hay gente que oye a los Van Van ahora, después de que Formell murió. Cuando estaba vivo, la gente decía que no sonaban igual.

No sé por qué hay en el cubano esa negación a reconocer lo que brilla, en su momento. A veces tenemos cosas maravillosas frente a la cara y no las vemos. Tiene que pasar el tiempo para que se legitimen. O venir alguien de afuera a decirnos que algo es bueno para que nos lo parezca.

¿Qué es lo peor que le podría pasar a Buena Fe en el concierto del jueves en el Miami Dade County Auditorium?

Lo peor que puede pasar es que me azote una gripe tremenda que me impida usar mi mejor herramienta, que es esta voz, para poder cantar las canciones que pienso llevarles al público ese día al teatro.

Quizás obvié una pequeña introducción: con las tensiones que genera el intercambio cultural de grupos cubanos como Buena Fe en escenarios locales de Miami, ¿qué es lo peor que podría pasar en el Miami Dade County Auditorium el día dieciocho?

Lo peor que podría pasar es una gripe que me impida cantarle a la única persona que vaya al teatro ese día.

Evidentemente no hay tales tensiones con todos los artistas cubanos que van a escenarios en Miami. A Buena Fe se le adjudica una militancia política fuerte. ¿Tú te consideras un activista político?

Todo el mundo tiene alguna posición política, algunos con más participación, otros con menos. Yo sencillamente hago mis canciones, y mi principal activismo político está en ellas. Por supuesto que tengo una participación activa en la sociedad en que vivo, en mi barrio, con mis compañeros, con mi familia.

Pero no soy exactamente un político, no me dedico a eso. No me gano la vida haciendo política como oficio. Tampoco soy un apolítico, ni alguien que le huye a ese término. Soy parte de una sociedad que no puede escapar a la política, como ninguna otra sociedad.

El problema no está en la política en sí, sino en las posturas que se tomen en una ciudad como Miami, en la que los medios de comunicación son bastante agresivos a la hora de enfocar las tendencias y de pintar buenos y malos, como si el mundo se pudiera pintar en buenos y malos, sin ningún gris.

En Miami solo te ven con buenos ojos esos medios y esos grupos que te escuchan decir lo que ellos quieren oír. Y cada día yo tengo más ganas de decir lo que ellos no quieren oír. Porque cada vez que tú dices lo que piensas ellos dicen que eres esclavo de alguien que te precondiciona. Yo digo lo que pienso. Si mañana cambio de sentimiento, también lo diré.

Porque no  puede ser que, cada vez que digas algo a favor de las cosas de este país, estés equivocado. Yo soy parte de lo mejor de este país. No soy parte de lo peor. Y para algunos en Miami, todo lo que trate de ser parte de lo mejor, de lo que enaltece, de lo que construye, es visto, lamentablemente, como enemigo de las buenas ideas, de los cariños, de los amores.

Como dijo quien lo haya dicho: “lo que los demás piensen de mí, es problema de ellos”. Yo hago mi trabajo y me va súper bien aquí. Por algo será que tenemos un público que nos respeta, que nos estima, que va a los conciertos y se aprende las canciones.

Hay otro público al que no le gusta nuestro trabajo, que nos descalifica, que no comulga con nuestra estética. Y a este público lo respetamos.

Buena Fe ya es lo que se dice “profeta en su tierra”. Pero solo en muy contadas ocasiones la popularidad en el escenario local que es Cuba ha sido traspuesta por un artista cubano…

En el mercado de la música latina, definitivamente, va a ser muy difícil que logremos eso. Ahora a mí me da lo mismo tocar en el Auditorio Nacional de México que en el Luna Park de Argentina. Me encantaría lograrlo, pero yo cambié esos sueños ya.

¿Cuándo cambiaron esos sueños?

Cuando me di cuenta de que no estaban en mis manos. Yo tenía un profesor en la universidad que decía: problema es aquello que tiene solución. Eso para mí no tiene solución. Cuando las variables de la vida cambien, y me lo pongan en el camino, entonces intentaré llegar allí.

Estás planteando entonces la vida como un acto de conformarse…

No. Estoy planteando la vida como un acto de reorientar las quimeras. Mis quimeras no pueden enfocarse en ganarme un Grammy, porque sería frustrarme. Para qué voy a comprar una frustración, si ya sé que depende de un empresario que me ponga en el mercado (mercado que ya sabemos está signado por políticas muy duras respecto a Cuba), que además yo le caiga bien a ese empresario, que yo baje de peso, me ponga bonito, me tire un peinado de moda y cante las canciones de “Mami, yo te quiero, yo por ti me desespero”.

Y a partir de ahí, me proyecte con un video de cien mil dólares. Y termine haciendo lo que no quiero.

No tiene sentido hacer eso. Tiene sentido coger el camino más largo, que es el de tratar de seguir convocando a las musas para que me regalen las canciones que yo quiero y, en cada concierto, ver alguien sentado delante, tratando de regalarme un Grammy con su mirada. Esa es una quimera posible.

El Grammy posible es el de los Van Van, que se lo ganaron, pero se pasaron cuarenta años dándole por la cabeza al mismo clavo. ¿Cuál es la legitimación posible? La de Pablo Milanés.

¿Cuántos premios tiene Juanes? Todos los que se quiera decir. ¿Cuántos Grammys tiene Calle 13? Como trece o catorce. Sin embargo, esos artistas admiran a Silvio, que ¿cuántos Grammys tiene? Ni uno solo. ¿Cuántos Grammys o grandes premios tiene Carlos Varela? El premio que tiene es el de ir a tocar al Karl Marx y que todavía la gente vaya a escucharlo.

Ese es el reconocimiento al que puedes aspirar en Cuba. Lo otro es apostarle a una frustración. Porque, entonces, vivirás preguntándote: ¿Por qué no pasa, si este o aquel es un disco tan bueno?

El día que eso no te importa, puedes crear con menos presión, crear con otras motivaciones. Y los procesos motivacionales son importantísimos para un artista.

¿Tú tienes frustraciones como artista?

La verdad que no. Yo me siento muy realizado como creador. Todos los años tengo motivos para hacer canciones. Esta sociedad me regala historias increíbles para escribirlas. Todos los años tenemos cientos de conciertos que hacer, lo que no tenemos es garganta para cantar en todos los sitios a los que nos convocan.

¿Tienes rutinas, horarios del día en que escribes, momentos específicos para el proceso creativo?

La verdad que no. Las canciones me asaltan. Me roban el aliento, y me someten a escribir. Cada canción es una pequeña tesis, el resultado de darle muchas vueltas a las ideas, de la derecha a la izquierda, y de la izquierda a la derecha de la cabeza. Es un proceso casi sacerdotal, de estar pensando todo el tiempo en la canción posible. Y es sumamente desgastante. Te consume.

Pero luego tiene la maravilla de que, cuando te sale una canción buena, o que consideras buena, y la estrenas ante tu público y a él le parece interesante, eso reconforta cualquier dolor.

Sí leo mucho, consumo mucha información: la buena, la mala, la regular. Trato de estar lo más informado posible, para que la canción salga lo menos irrespetuosa posible.

¿Qué te gusta leer?

Poesía. Mucha noticia. Veo muchos materiales audiovisuales que se hacen de manera independiente en Cuba. Pero, sobre todo, trato de no quedarme con  la visión de la Cuba que captan mis ojos, porque esa es la Cuba de mi burbuja, y Cuba es mucho más que nuestra burbuja.

Viajamos mucho, damos muchas vueltas por el país. Y la Cuba de Jiguaní no es la misma que la de Miramar. Los libros dan una educación muy profunda, pero no hay como caminar los barrios y verle la cara a la gente. Esa gente y sus historias a veces terminan en canción.

¿En el camino, alguna esencia del grupo ha cambiado?

Sí, han cambiado. Hoy somos mejores. Somos más amigos. Hoy estudiamos más lo que vamos a hacer. Antes tirábamos piedras a ver lo que salía. Ha cambiado la manera de proyectar el arte, antes quizás le caímos atrás a la moda, al Hit Parade, porque nos parecía que ese era el camino. Hemos descubierto otras vías y modos de distribuir la música, de manera más expedita, para que llegue al público al que le interesa lo que hacemos.

¿Qué artistas cubanos vivos respetas, además de los que ya has mencionado?

Leonardo García, un trovador insuperable de Santa Clara. Un muchacho de mi generación que no puede soñar con los Lucas, imagínate si va a soñar con los Grammy. Y sin embargo todos los años hace catorce y quince canciones muy buenas. Admiro infinitamente a Donato Poveda, Gerardo Alfonso, Frank Delgado, Alexander Abreu. Me gusta cómo escoge las canciones Ivette Cepeda. Yo consumo mucha música cubana, y busco también esa música un poco más subterránea de otros artistas que no son tan famosos.

Publicado por: http://oncubamagazine.com/cultura/israel-rojas-uno-crece-mas-en-el-dolor-que-en-la-alabanza/

Publicado el 17/09/2014 en Cultura, Farándula, Sociedad y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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