Disonancia


Mi conexión de Twitter no es precisamente un ejemplo científico de algo, pero sonó con inusual frecuencia la semana pasada debido a tres editoriales acerca de Latinoamérica publicados por The New York Times. La junta editorial del Times raras veces escribe acerca de Latinoamérica. Brindar valioso espacio a una región que casi ha desaparecido del mapa geopolítico y de política exterior de EE.UU. es un paso bien recibido.

Dos de los tres editoriales se refirieron a Cuba. Uno hizo un llamado a Obama para que elimine el embargo y restaure las relaciones diplomáticas. El otro elogió la desproporcionada contribución de Cuba a la lucha contra el ébola en África, y pidió a Washington que coordinara directamente con La Habana. Ambos editoriales acerca de Cuba reflejan lo que ahora es un consenso amplio en la administración Obama, aunque reprimido. Así que felicitaciones a The New York Times por presionar a la Casa Blanca para que adopte medidas que bien podrían ayudar a Obama a realizar un acto histórico y definir su legado en Latinoamérica.

Por lo cual el tercer editorial, “Los Nuevos Caudillos de Sudamérica”, fue un acorde tan disonante –tanto en el entorno de Twitter como entre los diplomáticos latinoamericanos cuyas opiniones he conocido. Escrito después de la reelección arrolladora de Evo Morales, la columna lee la cartilla a presidentes latinoamericanos por mantenerse en el cargo demasiado tiempo. Bueno, está bien. Pero también señala que el gobierno de Morales ha traído estabilidad política, una mayor inclusión social y, lo que es notable, un significativo crecimiento económico a un país que nunca tuvo tales ganancias. A pesar del tumulto financiero global, los mismos países que el Times lamenta por su grandilocuencia antinorteamericana también han dado (excepto Venezuela) una mejor calidad de vida a sus ciudadanos que lo que se recuerda de otras épocas.

En este entorno paradójico, Estados Unidos se está resignando a una influencia mucho menor de la que presumía en otros tiempos. Por la década de 1990, el libre comercio y la cooperación en seguridad dominaban la agenda regional de Washington. Estas prioridades miópicas –ignorante de la rémora que significa la desigualdad para el crecimiento y acerca del fracaso de la guerra contra las drogas– en realidad ayudaron a llevar a Latinoamérica hacia el espacio más autónomo de política exterior que ha alcanzado ahora.

Lo que me lleva de nuevo a la disonancia. El editorial del Times acerca de Cuba señala correctamente que un avance decisivo con Cuba desbrozaría el camino hacia una mayor cooperación entre Washington y la región. Pero el editorial de los “caudillos” lamenta la pérdida de la influencia norteamericana precisamente debido al daño resultante a las “perspectivas de comercio y de cooperación de seguridad”.

Una acción importante de Obama acerca de Cuba puede que ayude mucho a disminuir el escepticismo de la región hacia Washington. Pero ninguno creará las condiciones para un regreso al tipo de agenda de política que la junta editorial de The New York Times parece esperar. Necesitamos de cooperación en muchos frentes, no solo en comercio y seguridad. Pero los términos y las condiciones no se parecerán en nada a lo que eran en el siglo 20.

Julia E. Sweig miembro principal para Estudios Latinoamericanos y directora de Estudios Latinoamericanos del Concejo de Relaciones Exteriores.
Publicado en : http://progresosemanal.us/

Publicado el 24/10/2014 en Política y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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