Beisbol: Cooperstown y La Habana coinciden


Apenas unos días después de anunciarse la propuesta de tres jugadores cubanos —Orestes Miñoso, Luis Tiant y Antonio Oliva—para integrar el Hall de la Fama de las Grandes Ligas de Béisbol, en La Habana ha quedado refundado el Salón de la Fama del Béisbol Cubano, el cual había dejado de funcionar desde 1962.

Este sábado 8 de noviembre fueron votados los 10 jugadores que serán exaltados este año como parte del rescate de la memoria histórica de la pelota en Cuba. Luego de una primera propuesta de 20 nombres, un comité de 25 miembros elegidos en el Coloquio Museo y Salón de la Fama del béisbol Cubano, celebrado desde el viernes en el salón Adolfo Luque de estadio Latinoamericano, votó por cinco jugadores que se desempeñaron entre 1864 y 1961: Esteban Bellán, Amado Maestri (árbitro), Camilo Pascual, Conrado Marrero y Orestes Miñoso; así como por otros cinco que vieron acción tras el inicio de las Series Nacionales: Braudilio Vinent, Luis Giraldo Casanova, Orestes Kindelán, Antonio Muñoz y Omar Linares.

Todos ellos serán reconocidos entre los días 27 y 28 de diciembre, en el marco del Juego de las Estrellas de la Serie Nacional y que este año tendrá como sede al estadio Mártires de Bárbados, en la provincia de Granma.

Curioso resulta que entre los tres cubanos propuestos en este 2014 al Hall de la Fama de Cooperstown, figuran dos de los finalistas (Miñoso y Luis Tiant) para incluirse en el cuadro habanero; y, aunque Tiant no accedió en este primer grupo de exaltados, pocos dudan que estará muy pronto entre ellos.

Retomar el Salón de la Fama Cubano no es un empeño nuevo, se trata de un sueño postergado, una inaplazable deuda con la memoria de quienes convirtieron este deporte en leyenda nacional. Sin embargo, no fue hasta este año que tal proyecto se ha concretado bajo la iniciativa del Grupo Entusiastas por la Refundación del Salón de la Fama, y con el apoyo de autoridades del deporte y la Dirección Nacional de Béisbol.

Así, entre el viernes 7 y el sábado 8 de noviembre fue celebrado el Coloquio Museo y Salón de la Fama del Béisbol Cubano, espacio aprovechado para refundar dicha institución y proponer el reglamento que regirá su futuro desempeño.

En tal sentido, el cineasta Ian Padrón, uno de los principales promotores del rescate, dio lectura a la propuesta de código para el funcionamiento y admisión de nuevos miembros en el Salón de la Fama, el cual ocupará posteriormente la instalación del centro recreativo José Antonio Echeverría, antiguo Vedado Tenis Club, elegido por ser la sede original del Salón fundado en 1939 y del cual se respetarán los 68 integrantes exaltados hasta su última promoción en 1961.

Según explicó Padrón, una de las premisas que ha guiado el trabajo del Grupo hasta hoy es el respeto a la historia y el reconocimiento a la diversidad, refrendando la idea de que no se trata de una nueva institución, sino la continuidad del iniciado hace más de siete décadas. Además, quedó claro que el Salón no permitirá las exclusiones por motivo de raza, ideología, género o religión; de igual manera también será posible exaltar jugadores extranjeros que hayan contribuido al desarrollo del béisbol en Cuba.

Esta última propuesta, abundó en su intervención Ian Padrón, es en reciprocidad con el resto de instituciones homólogas que en el resto del mundo han incluido en sus cuadros de honor a peloteros nacidos en la isla.

placa antigua

En tal Coloquio fue posible conocer además que los requisitos para ingresar al Salón son haber estado activos por 10 temporadas o más, algunas de ellas en Cuba; aunque uno de los puntos más importantes resultó el anuncio de que, para acceder al Salón, no será requisito poseer la nacionalidad o la residencia cubana.

Eso sí, todos los presentes se pronunciaron porque la institución jamás admitiría a aquellos jugadores envueltos en delitos, apuestas ilegales, hechos de sangre o vinculación comprobada a escándalos de dopaje; y a quienes les fueran probados algunos de estos agravantes luego de ser exaltados serán expulsados inmediatamente del selecto grupo.

Por otra parte, fueron establecidas un conjunto de ligas profesionales foráneas que, por su calidad, podrían considerarse como escenario en el cual medir el desempeño de jugadores cubanos que opten por entrar al refundado Salón. Entre ellas destacan las Grandes Ligas (MLB), el Béisbol Japonés (NPB), los certámenes dominicano, venezolano, mexicano, así como los torneos de Koream y Taipei de China.

Durante el encuentro se definió que durante la primera quincena de cada abril será dada la lista de precandidatos, y que durante las última dos semanas de mayo serían anunciados los 20 finalistas que cada año pugnarían por ingresar. Así, y una vez escogido el comité de 25 expertos con votación final, el 21 de octubre será la fecha escogida para anunciar los exaltados de cada año, quienes al año siguiente —en caso de estar vivos y desearlo— integrarían el comité decisor. La ceremonia de exaltación quedó fijada para el día 29 de diciembre.

Un punto aprobado por los participante en el Coloquio fue el de no reconocer las nominaciones realizadas por el llamado Salón de la Fama del Béisbol Cubano en Miami, que desde 1962 nomina en esa ciudad a peloteros cubanos que han abandonado Cuba y excluye aquellos que permanecieron o jugaron de manera continua en el país después de 1959.

Aún cuando muchos no estarán de acuerdo con tal proceder, lo cierto es que hasta el momento poco es criticable al empeño de refundación, el cual ha intentado separarse de tendencias políticas y apegarse a la historia de una parte de la cultura cubana, pues “sin béisbol Cuba perdería parte vital de su energía como país”, aseguró Padrón.

En otra intervención sobre el tema, el periodista cubano Jesús Suárez Valmaña, aseguró que la no exclusión de jugadores por decisiones personales o lugares de residencia “sería una muestra extrema de madurez y solo podría fortalecer la nacionalidad, al reconocer la gloria que tantos buenos jugadores han dado al país”, dentro y fuera de sus límites territoriales.

Por su parte, el nuevo Director de Béisbol, Heriberto Suárez llamó la atención sobre la necesidad de ser selectivos al escoger las nominaciones y ratificó que “abrazamos —como Dirección Nacional de Béisbol— este proyecto con todas las propuestas que tienen. Sientan que es oficial la refundación de nuestro Salón de la Fama”.

A lo cual añadió la necesidad de ser selectivos con las propuestas porque “la pelota está en el corazón de todos los cubanos y debemos tener varias cosas en cuenta: el béisbol es mucho más que un deporte pues siembra códigos, símbolos, estados de ánimo en niños y ancianos, y que son esos símbolos los que transmiten valores y constituyen líneas a seguir por mucha gente”.

heriberto suarez

La decisión final de Cooperstown se conocerá el próximo 7 y 8 de diciembre, y entonces sabremos si alguno de los tres cubanos propuestos integrará el encumbrado grupo. Como dato curioso, hasta el momento, tres de los cuatro peloteros nacidos en la isla que perteneces al Hall de la MLB están inscritos en el Salón Cubano, del cual solo está ausente Anastasio “Tany” Pérez, quien estuvo entre los diez finalistas en La Habana al igual que Tiant, y no se incluyó en el quinteto por apenas un voto.

¿Será entonces “Minnie” Miñoso el encargado de mantener en este 2014 las coincidencias entre Cooperstown y La Habana?

miñoso

planilla propuestas 1962-actualidad
planilla propuestas 1864-1961

planilla propuesta 25 expertos, comit+® de eleccion

separador_amar

felix-julio-alfonsoComo parte del Coloquio Nacional Museo y salón de la Fama del Béisbol Cubano: de la utopía a la realidad, el Dr. Félix Julio Alfonso, vicerrector de la Universidad de San Gerónimo de La Habana, se dirigió a los presentes en el Salón Adolfo Luque del Estadio Latinoamericano el pasado viernes 7 de noviembre. El historiador cubano quien ha realizado una mirada profunda y englobadora del béisbol como suceso cultural se refirió a este como “parte sustancial de la comunidad imaginada de identidad y cultura que llamamos Cuba, que está en la médula de nuestra formación como país”. Progreso Semanal reproduce sus palabras.

“Devolverle al pueblo de Cuba un fragmento de su tradición e identidad”

Por Dr. Félix Julio Alfonso, Coordinador Asistente del
Colegio Universitario San Gerónimo de La Habana

Este año 2014 es de gran importancia para la historia del beisbol cubano por cinco aniversarios cerrados de enorme trascendencia: los 150 años de la llegada de los primeros implementos para jugar beisbol, traídos por los hermanos Nemesio y Ernesto Guilló a su regreso de Mobila, Alabama; los 140 años del mítico juego del 27 de diciembre de 1874 en el Palmar de Junco; los 125 años de la publicación de la primera historia del beisbol cubano, obra del joven intelectual y pelotero Wenceslao Gálvez y Delmonte; los 100 años del inicio del primer campeonato amateur del siglo XX, ganado en sus tres primeras ediciones por el Vedado Tennis Club, y los 75 años de la creación del Salón de la Fama del Béisbol Cubano.

Sin embargo, tales acontecimientos nos encuentran en una precaria situación en todo lo relacionado con la preservación y salvaguarda de la memoria histórica y de la insoslayable contribución del beisbol a la nacionalidad cubana. Con la excepción de modestas y transitorias muestras corporativas o personales en algunos estadios u otras instituciones del país, se carece de instituciones museables consagradas al juego de pelota, de bibliotecas especializadas en proteger su patrimonio bibliográfico o de archivos donde se guarde la memoria del beisbol cubano. Mención aparte merecen el celo y la devoción de un puñado de coleccionistas privados, cubanos y extranjeros, que han logrado preservar una parte considerable de ese legado material e intangible, el cual de otro modo hubiera corrido la suerte de perderse irremediablemente.

Asimismo, luego de su interrupción en 1960, no se ha logrado revitalizar hasta hoy el Salón de la Fama, un templo consagrado desde sus orígenes a honrar el mérito de nuestros mejores peloteros profesionales, a los que deben agregarse ahora todos los jugadores, cubanos y foráneos que hayan jugado en la Isla, sin exclusiones que no sean las de su gloria deportiva, y junto a ellos directores, árbitros, comentaristas, periodistas e historiadores del pasatiempo nacional. Aquí no es ocioso recordar que países con muchísima menos tradición e historia beisbolera que Cuba, poseen instituciones de esta naturaleza.

Lo anterior resulta sorprendente y verdaderamente imperdonable, si tomamos en cuenta que la pelota es parte sustancial de una comunidad imaginada de identidad y cultura que llamamos Cuba, que está en la médula de nuestra formación como país y acompañó a los mambises en su bregar libertario. En esta propia sala [Adolfo Luque, del estadio Latinoamericano] se encuentra la tarja que, gracias a la iniciativa del Dr. Benigno Souza, médico personal del general Máximo Gómez, se realizó el 24 de febrero de 1948 para rendir homenaje a los peloteros que habían luchado por la independencia. Ahora otro mambí pelotero, Elpidio Valdés, también nos acompaña gracias al talento y la generosidad de su creador Juan Padrón.

Como la palma, el himno, el escudo, la mariposa, la Virgen de la Caridad del Cobre, el danzón o la rumba, el beisbol es parte inseparable de la cubanía. En las primeras décadas del siglo XX la inclusión del béisbol en el arsenal de símbolos de la identidad nacional era un hecho indiscutible, con sus héroes negros y blancos unidos en una mitología popular y en una práctica social que era muy superior al racismo imperante en la República. Desde los clubes aristocráticos hasta el último batey azucarero, miles de cubanos vibraron de emoción y fueron protagonistas de una maravillosa felicidad colectiva gracias al juego de pelota.

Cuba fue madre y maestra de la pelota latinoamericana, fue la gran difusora del beisbol en el Caribe, Centroamérica y el sureste de México, sus jugadores brillaron en dichos países y fue el gran semillero de talentos que abrió el camino a los peloteros latinos en las Grandes Ligas. Cuba fue también la gran animadora de las Series del Caribe y sempiterna ganadora en torneos internacionales amateurs desde sus inicios. Luego de 1959, un beisbol democrático, popular y verdaderamente nacional, se impuso como un noble emblema del acontecer revolucionario en el deporte.

El pueblo cubano ama el beisbol, se expresa a través de su lenguaje y de sus símbolos, y encuentra en el juego de pelota una manifestación trascendente y viva de su cultura. Todos ellos nos parecen motivos legítimos e ineludibles para demandar la restauración del Salón de la Fama y promover la creación de una institución cultural y patrimonial asociada a él, capaces de hacer justicia histórica a los peloteros, directivos, árbitros, periodistas, historiadores y cronistas, cubanos y extranjeros, con méritos para ser recordados como inmortales del juego de pelota, aquellos cuyo memoria no debe perderse y cuyo legado debe transmitirse de generación en generación.

Creemos apasionadamente en la idea de devolverle con este gesto magnífico al pueblo de Cuba, no solo un salón y un museo donde se honre, se conozca y se respete la formidable tradición del beisbol insular, sino algo más profundo y permanente: un fragmento imprescindible de su tradición y de su identidad como Nación.

(Tomado de Trabajadores)

Publicado el 11/11/2014 en Deporte, Sociedad y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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