La mano amiga


Nota del editor: Estas reflexiones me las pasó hace algunos días un buen amigo que reside hace algunas décadas en Miami y acá se las comparto.

Por Rolando E. Hernández

Al conocer el anuncio del Presidente Obama de rectificar la historia de las relaciones con Cuba – mi patria de Martí, como también lo es la de Lincoln- se agolpan en mi mente numerosas ideas y recuerdos. Las oleadas de emigrantes , los independentistas y revolucionarios buscando refugio y preparando nuevas luchas, las invasiones o las acciones terroristas preparadas desde su territorio.

 Corría marzo de 2003 cuando, exaltados comos cubas, varios de mis coterráneos salieron a las calles de Miami a pedir la invasión de Cuba, después de Iraq- recuerdo – sin importarles que allí se encontraban sus familiares y amigos, sus padres y abuelos , parte de su historia y por tanto una porción de ellos mismos.

 Hubo gente haciendo maletas, también colas para comprar tiquetes y reservar espacios en los vuelos, fechas sucesivas para el desembarco y hasta listas para matar durante tres días de (des) gracia. Cuanto odio, cuanto rencor acumulado, cuanta ignominia para el sentido común y la esencia misma de los humanos: la humanidad.

 Como siempre acontece, las leyes, definiciones y conceptos son resultado de algo que ya está ocurriendo, también la valiente decisión anunciada por el presidente Obama el pasado 17 de diciembre vino a refrendar oficialmente el fracaso de la política de Estados Unidos para Cuba , ya reconocido abiertamente por sus detractores y detrás de los telones y en voz baja por sus seguidores. Dijo Obama ¨Hoy estoy siendo honesto con ustedes. No podremos borrar nunca la historia que existe entre nosotros…¨ ¨ Los Estados Unidos extienden una mano amiga al pueblo cubano. ¨

Quiero creer que como lo supo hacer el presidente, aquellos con sus orígenes en la Isla que más de una vez intentaron o promovieron la violencia, la muerte el bombardeo, el terrorismo, el magnicidio y la invasión sean valientes ahora, al menos, para abandonar se error y aun cuando no tiendan una mano amiga tampoco instiguen el martirio del pueblo al que queriéndolo o no le deben una parte de sus vidas.

 No me hago ilusiones. Sé que algunos dirán sentirse traicionados y junto a ellos otros permanecerán atados al grillete de la agresividad y la perfidia . No importa, todos los que quieran rectificar serán bienvenidos por la historia. Todos los que opten por permancer del lado de quienes clamen por el terror , la muerte y la persecución por convicción o provecho serán los apóstatas de esta historia de odio y amor que conecta a Cuba y Estados Unidos. Pronto llegará el momento de colgar sus nombres en la lista con letras doradas o con un crespón negro, según corresponda.

Publicado el 05/01/2015 en Política y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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