Texanos ansían hacer negocios con Cuba


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Cuando la noticia del mayor deshielo político en más de medio siglo entre EE.UU. y Cuba llegó al fin, Cynthia Thomas descubrió una nostalgia inusual.

“Necesitaba un ron con Coca Cola, y estaba feliz de no tener algo que hacer ese mediodía”, dijo con una risa. “Nada de lágrimas, tan solo eufórica, entumecida y asombrada. Tanto que necesitaba un trago”.

Durante más de 14 años, Thomas libró una batalla cuesta arriba para ayudar a crear las bases para que las compañías de Texas pudieran hacer negocios en Cuba. La orden ejecutiva del presidente Obama el 17 de diciembre para normalizar las relaciones con Cuba y “zafarse de los grilletes del pasado” da fin a uno de los últimos vestigios de la Guerra Fría y brinda a los texanos una nueva oportunidad.

Aunque la normalización no será completa hasta que el Congreso termine su embargo económico, Thomas y otros creen que la decisión es un hito para Estados Unidos, particularmente para Texas.Durante años, líderes texanos han promocionado posibles negocios con frijoles, algodón, arroz, granos, postres empacados, jabones orgánicos, ganado, hasta aerolíneas y puertos. El éxito ha llegado con lentitud, con un total de ventas de productos agrícolas tejanos por más de $89 millones de dólares en 2009 antes de caer. Algunos productos agrícolas están exentos del embargo.

Pero el hecho de que Texas no posea el bagaje político del estado decisivo de la Florida es buen augurio para el estado de la Estrella Solitaria. La Florida es sede de gran parte de la diáspora cubana, la cual durante años ha permanecido firme en su oposición a cualquier apertura hacia Cuba. Los cubanos han criticado la política presidencial, aunque los cambios demográficos en curso –el envejecimiento de los cubanos– ceden el paso a cubanoamericanos moderados, muchos de ellos recién llegados, y un nuevo modo de pensar.
“Cuba no es el asunto polarizador en Texas como lo es en la Florida, y eso nos da una ventaja”, dijo Thomas. “Texas es uno de los estados mejor preparados para reiniciar el comercio con Cuba. Tenemos una comunidad de negocios bien educada, hay texanos que han ido a Cuba y hablado de negocios. Hemos estado en primer plano y creo que eso nos posiciona para ir hacia adelante en el futuro cercano”.

Planes para delegaciones de negocios

La próxima primavera, Thomas tiene planes de regresar a Cuba, por primera vez desde 2012, con un grupo de inversionistas texanos. Ella cree que esta delegación comercial será diferente debido al nuevo clima de negocios, basado menos en las incertidumbres de la política y más en oportunidades a largo plazo.

Desde el 2000, Texas ha sido clave en el restablecimiento de lazos con la Isla. En mayo de 2001, legisladores del estado de Texas fueron los primeros en pedir al presidente George W. Bush que eliminara el embargo. Líderes estatales en los negocios y la agricultura apoyaron la causa, la cual se extendió a otros estados. En 2008, Thomas, presidenta de TriDimension Strategies LLC, una firma consultora, llevó a un grupo encabezado por Todd Staples, por aquella época comisionado estatal de Agricultura.

Entre los participantes estaba Frank Walker, de McKinney, fundador y presidente de Walker. Ltd., una compañía que representa a fabricantes de alimentos. Claro que quiere hacer negocios en Cuba, ver su compañía encontrar mercados y crecer.

Pero Walker tiene razones más personales. Como joven miembro de la Infantería de Marina, fue testigo de cómo el gobierno de EE.UU. reforzaba su embargo comercial contra Cuba en 1962, seguido de la crisis cubana de los misiles, cuando la instalación de misiles soviéticos en Cuba puso a las naciones al borde de la guerra. Y presenció que aún mientras EE.UU. construía sus relaciones con naciones comunistas como China y Vietnam, Cuba seguía siendo una de las pocas naciones, junto con Irán y Corea del Norte, sin vínculos formales con Washington.

“Siempre me pregunté qué sentido tenía eso, aislar a un pueblo a solo 90 millas de nuestras costas”, dijo. “La política del país es comunista, pero los ciudadanos cubanos son los mayores capitalistas que jamás he visto. Se atrapan más moscas con miel que con vinagre, y el embargo no hay sido más que vinagre. Tememos una larga historia con Cuba y debemos aprovecharnos de eso”.

Un auto clásico norteamericano pasa junto a un vendedor de cebollas en La Habana. Desmond Boylan/ The Associated Press.

Publicado el 06/01/2015 en Economia, Política y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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