Virginia no esperó para tener una relación con Cuba


El diplomático cubano de mayor rango en Estados Unidos viajó a la capital de Virginal esta semana en medio de la esperanza de que amplios cambios en la política de EE.UU. hacia Cuba traiga importantes oportunidades de negocios a la mancomunidad, si se abre el comercio con la nación isleña.

José R. Cabañas, jefe de la Sección de Intereses de Cuba, habló de comercio con el gobernador de Virginia Terry McAuliffe; visitó el Capitolio estatal, diseñado por Thomas Jefferson, y habló con grupos de negocios y educativos que buscan vínculos más estrechos con la nación  isleña.

La reunión estaba programada antes de que el presidente Obama anunciara el mes pasado sus planes de fundar nuevas operaciones diplomáticas con Cuba y relajar restricciones al comercio y a operaciones bancarias. Pero líderes estatales dijeron que el potencial de una nueva era de distensión solo fortalece la ventaja competitiva de Virginia.

“Con qué rapidez irá no lo sé. Cuándo habrá resultados, no lo sé”, Cabañas dijo durante el almuerzo esta semana con el secretario de agricultura y silvicultura de Virginia, Todd Haymore, quien ha encabezado ocho misiones comerciales oficiales a La Habana. Pero él dijo a Haymore: “Usted ha sido un pionero en el esfuerzo a favor de sus autoridades y de su pueblo de Virginia, y eso debe ser recompensado”.

Virginia ha estado comerciando con Cuba durante más de una década, después de que se relajaran las restricciones para permitir exportar productos agrícolas y medicamentos. Ahora el estado es el tercer socio comercial de Cuba en Estados Unidos, detrás de Luisiana y Georgia, con ventas agrícolas anuales de $40 millones en 2013, el último año de que hay datos disponibles.

José R. Cabañas se encontró en el Museo de Bellas Artes de Virginia con el secretario de agricultura y silvicultura del estado, Todd Haymore, a la derecha. También en  la foto están el director del museo, Alex Nyerges, a la izquierda, y Juan Jacomino, secretario de prensa de Cabañas. (Timothy C. Wright/para The Washington Post.)
José R. Cabañas se encontró en el Museo de Bellas Artes de Virginia con el secretario de agricultura y silvicultura del estado, Todd Haymore, a la derecha. También en la foto están el director del museo, Alex Nyerges, a la izquierda, y Juan Jacomino, secretario de prensa de Cabañas. (Timothy C. Wright/para The Washington Post.)

Manteniendo la puerta abierta, los líderes de Virginia dicen que están preparados para sacar el mejor partido posible de la expansión del comercio si Obama tiene éxito en eliminar el embargo. El esfuerzo sigue siendo una tarea sin terminar, ya que líderes republicanos en el Congreso exploran la forma de detener a Obama.

Mientras tanto, Cabañas tuvo que pedir permiso al Departamento de Estado antes de poder aceptar la invitación de McAuliffe para visitar Richmond esta semana. Los diplomáticos cubanos en Washington no pueden viajar más allá de la Circunvalación de la capital sin un permiso especial, al igual que los diplomáticos norteamericanos en La Habana no pueden salir de la ciudad sin el permiso de las autoridades cubanas.

Cuatro gobernadores sucesivos han cortejado a Cuba, comenzando por el ahora senador Mark R. Warner (demócrata). Él quiso encabezar una misión a la Isla cuando tomó posesión en 2002, aprovechando la liberalización que se convirtió en ley cuando el presidente Bill Clinton firmó la Ley de Reforma de Sanciones Comerciales y Ampliación de las Exportaciones. Sus asesores, preocupados por la imagen de una reunión con  Fidel Castro, le convencieron de no hacerlo.

En su lugar, Warner envió a su secretario de comercio, quien ayudó a los agricultores de Virginia a vender unos $800 000 dólares en manzanas y soya en 2003, las primeras exportaciones de Virginia a Cuba desde que el presidente John f. Kennedy impuso un embargo comercial de la Guerra Fría en 1962.

Las misiones comerciales anuales y otras de extensión continuaron bajo los gobernadores Timothy M. Kaine (demócrata), Robert F. McDonnell (republicano) y McAuliffe (demócrata), con las mayores ventas de $66 millones al año en 2011, antes de que la economía cubana en descenso forzara las reducciones.

Una constantes durante los tres últimos gobernadores ha sido Haymore, quien fue comisionado de agricultura bajo Kaine y secretario bajo McDonnell y McAuliffe. Aunque las relaciones personales a menudo desempeñan un papel en asuntos de negocios, eso es especialmente cierto en el caso de Cuba, donde los vendedores trabajan con un solo comprador; el gobierno cubano.

Los agricultores de Virginia envían a sus propios representantes y agentes a negociar con Alimport, la agencia importadora de alimentos del gobierno cubano. Pero funcionarios del gobierno cubano esperan que una contraparte norteamericana esté presente en algún momento, y ahí es donde entra Haymore.

“Parecía tener sentido, a medida que yo iba más. Era comercio por encima de todo, pero creímos que el diálogo que teníamos podía ser útil a un propósito mayor: garantizar que Virginia pudiera estar en primer plano cuando los cosas cambiaran entre Estados Unidos y Cuba”, dijo Haymore.

Haymore y McAuliffe visitaron a Cabañas en Washington el año pasado, antes de la misión comercial a Cuba del secretario en noviembre. McAuliffe tenía unos breves antecedentes con Cuba y las ventas agrícolas a Cuba antes de ser gobernador, y no eran antecedentes especialmente felices.

En abril de 2010, después de perder su primera elección para gobernador  y mientras se preparaba `para la segunda, McAuliffe viajó a la nación comunista durante tres días como promotor pro bono de los vinos y manzanas virginianas. Sus esfuerzos fueron un fracaso total, lo que sorprendió a sus asociados, quienes pensaron que sus habilidades como un legendario recaudador de fondos políticos y agente facilitador serían una carta de triunfo.

McAuliffe tuvo más éxito el otoño pasado en su reunión con Cabañas, cuando invitó al diplomático a visitarlo en Richmond.

“El gobernador es un promotor, siete días a la semana, las 24 horas, de todas las cosas relacionadas con Virginia –desde la historia hasta la cultura y los productos agrícolas”, dijo Cabañas en una entrevista con The Washington Post, que tuvo lugar durante su almuerzo con Haymore.

Cabañas ha viajado por todo el país –con el debido permiso del Departamento de Estado, por supuesto– para hablar con varios grupos. Pero lo ha hecho por invitación de grupos de negocios o de alcaldes. Su viaje el miércoles pasado fue el primero como invitado de un gobernador. Cuando aceptó, ni siquiera soñaba que semanas antes de su visita, Obama revelaría una nueva política hacia Cuba.

“En aquel momento no teníamos idea de lo que iba a suceder”, dijo. “Pero creo que eso funciona como ejemplo de que, no importa cuáles sean los obstáculos, si uno cree en algo, hay que avanzar. Y hay que trabajar… Hay que mirar hacia adelante, pensando siempre en un día después”.

Hay esperanzas de que Virginia pronto pueda ofrecer a la isla tropical más que frijol de soya, manzanas, aves y carne de cerdo. Cabañas y funcionarios de Virginia también discutieron cómo otros productos, que van desde la tecnología de la información a los equipos pesados, pudieran ser eventualmente parte del comercio. El relajamiento de las restricciones bancarias también incrementan las ventas de los productos agrícolas que ya se permiten, pero que a veces están fuera del alcance, debido a requerimientos de que Cuba pague en efectivo por los productos norteamericanos.

“Durante mucho tiempo Cuba ha sido un valioso socio comercial aquí en Virginia, y el gobernador cree que estamos listos para entrar en una nueva era de relaciones económicas entre nuestro país y Cuba”, dijo Brian Coy, vocero de McAuliffe.

Además de su reunión a puertas cerradas con McAuliffe en la mansión del gobernador, Cabañas se reunió con representantes del Buró Agrícola de Virginia, la Cámara de Comercio de la Gran Richmond y la Escuela de Negocios de la Universidad de la Mancomunidad de Virginia. También visitó el Capitolio y almorzó en Amuse, un restaurante dentro del Museo de Bellas Artes de Virginia.

El director del museo, Alex Nyerges, se acercó a la mesa para expresar su interés en un intercambio cultural como el que su museo tiene con el Museo del Palacio de China, lo cual hizo posible una exposición actual de arte chino. Nyergess entregó a Cabañas como regalo un hermoso libro que estaba en la exposición y luego el diplomático prosiguió con el almuerzo.

Juan Jacomino, secretario de prensa de Cabañas, atacó su almuerzo de cordero sobre  polenta y lo alabó: “Sabe a cubano”.

* Laura Vozzella cubre la política de Virginia para The Washington Post / Traducción de Progreso Semanal

Publicado el 13/01/2015 en Economia, Política y etiquetado en , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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