Business are ¿…?


En el blanquinegro tablero donde Cuba y EEUU mueven sus piezas después del 17D hay, sin embargo, algunas casillas grises que podrían quitar presión a la partida. Digo podrían porque en la política, como en el ajedrez, las variantes ─ aunque no infinitas─ son muchas y el temor a la caída del rey (en los trebejos) podría paralizar hasta las intenciones.

Luego de que el presidente cubano Raúl Castro planteara las claves para la normalización de las relaciones bilaterales en la III Cumbre de la CELAC, a saber: eliminación del bloqueo y de la Ley de Ajuste Cubano, devolución de la Base Naval de Guantánamo, borrar a la Isla de la lista de estados patrocinadores del terrorismo; y de las respuestas de la Casa Blanca en estas direcciones, casi todo el mundo tiene la certeza de que el cotejo será dilatado.

La primera muestra de ello fueron las conversaciones en La Habana, donde el consenso radicó en reconocer que no hay consenso en cuestiones de emigración y derechos humanos, por solo citar dos ítems.

Sin embargo, el compromiso a sentarse nuevamente a la mesa de diálogo y las muestras de interés, sobre todo de un segmento del sector empresarial estadounidense, motivan a creer que serían las relaciones comerciales las primeras en allanar tan empedrado camino. Eso, si prevalece una postura práctica ante las inevitables diferencias que, no es difícil adivinar, se mantendrán. Ahí radica, en cierto modo, “el arte de la convivencia civilizada”.

Las más recientes expresiones pro-business-to-Cuba llegan desde Missouri, donde el Gobernador John Nixon dijo que su estado será el primero en tocar las puertas cubanas, en materia de negocios. Nixon anunció que viajará a La Habana en la primera semana de marzo junto a miembros de la Coalición de Agricultura de EEUU para Cuba (USACC), una organización que suma más de 40 prominentes empresas agrícolas de ese país y que presentó al Congreso la petición de eliminar el bloqueo.

Según trascendió, el gobernador Nixon arribará a la capital cubana, acompañado de 75 productores de arroz, soya, maíz, y carnes de cerdo, ave y res, integrantes del Buró Agrícola de Missouri y de la USACC. Se supone que sean recibidos por su contraparte en la nación caribeña, aunque de esto no se ha publicado nada en la prensa local.

De hecho, no ha habido reacciones a ninguna de las iniciativas norteamericanas, no gubernamentales, vinculadas a la expansión del intercambio entre ambos países. Apenas trasciende en la prensa digital.cu  las acciones de un grupo bipartidista de senadores que presentaron al Congreso el primer proyecto de ley destinado eliminar las restricciones sobre los viajes de los ciudadanos estadounidenses a Cuba, lo que sin dudas significaría aliviar parte del bloqueo.

Al parecer, la cautela ─ cuando no el silencio─ es la palabra de orden en el “tratamiento periodístico” de los medios en la Isla, sobre un asunto que impacta inexorablemente en la ciudadanía y que pide a gritos claridad (hasta donde haya), en función de no exacerbar optimismos o, por el contrario, ceder paso al inmovilismo.

Y digo no exacerbar optimismos porque no basta con la intención, enunciada desde intereses unilaterales, para concretar negocios sostenibles en el tiempo. Hasta hoy Cuba no puede utilizar el dólar estadounidense en sus transacciones financieras, no puede adquirir productos con más de un 10 por ciento de componentes norteamericanos, y no puede exportar hacia EEUU ni bienes ni servicios.

Más de una trilogía de No Puede que se erigen como la llave de todo lo demás ─ en términos económicos─. Se suman las cláusulas en que ambas naciones comercian actualmente: Cuba debe pagar en efectivo y por adelantado cuando compra a su vecino del Norte. Según las reglas norteamericanas, estas imposiciones se deben al temor de que la Isla no cumpla sus compromisos. Mientras, los mercados de países del área como Brasil, le conceden créditos y facilidades más atractivas al archipiélago. El intercambio con el gigante verdeamarello, en tiempo y forma hasta ahora, desdice la hipótesis de que la Isla es “mala paga”.

A contrapelo, las medidas dictadas por Barack Obama semanas después del 17D apuntan hacia un sector emergente en la sociedad cubana, el llamado cuentapropista, sin que estén demasiado claras las formas en las que se podrían empoderar, atendiendo a los actuales esquemas de importación, monopolizados por el Estado. La posibilidad de que los pequeños negocios privados puedan acceder al mercado yanqui es apenas un enunciado, difícil de materializar, si se toma como referencia las más recientes disposiciones aduanales en Cuba y la inexistencia de figuras legales (personas naturales o cooperativas)  autorizadas a comprar en el exterior.

Algunos cálculos de la Cámara de Comercio estadounidense hablan de que Cuba pierde 685 millones de dólares al año por el impacto del bloqueo en las relaciones comerciales, al tiempo que para EEUU representan casi el doble. El foco de atención en los días posteriores a diciembre ha sido el considerable monto de las importaciones cubanas de arroz, estimadas en 300 millones de dólares al año.

Todo esto en un escenario de crisis global. Para Cuba el 2014 cerró por debajo de las expectativas. Del 2,2 por ciento de crecimiento del PIB proyectado, apenas se alcanzó un  1,3 %, motivado por el incumplimiento de los planes productivos de la industria azucarera y de manufacturas.

El plan de la economía cubana para el 2015 prevé un crecimiento del 4 por ciento y las autoridades han dicho que confían en la recuperación de la ganadería, la construcción, las manufacturas y la agricultura. No obstante, el año comenzó con una intensa sequía que afecta casi la totalidad del territorio nacional y cuyas consecuencias todavía no se pueden prever. Además, se estima que el país gaste 2 194 millones de dólares en la importación de alimentos, 137 millones más que en el 2014.

Obviamente, Cuba estaría más interesada en lograr que sus producciones locales lograran satisfacer las demandas del mercado interno, de manera que decreciera la dependencia y aumentara la autonomía, algo que en materia de comida para el pueblo se ha dado en llamar “soberanía alimentaria”. Hoy, las limitaciones en el área de las inversiones de capital extranjero están del lado del tablero de EEUU, luego de que Cuba abriera su carpeta de oportunidades en sectores que considera importantes para el “desarrollo sostenible” de su modelo económico, y por ende del político y social.

“Levantar estas barreras comerciales es también una oportunidad para ampliar el alcance de nuestros valores e ideales democráticos”, dijo el Gobernador de Missouri, John Nixon. “Creo que la mejor manera de tener un mundo abierto y de paz es  alimentar a la gente y conocerla. Esto nos da una oportunidad como estado, justo aquí, en el corazón del país,  para ser líderes, algo que la gente hace 30 o 40 años no pensarían fuera posible “.

Ante tal coyuntura, no sería ocioso explorar qué oportunidades se abren Estrecho de La Florida mediante. A fin de cuentas, solo serían negocios…

Publicado el 05/02/2015 en Política y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

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