Revisar la leyenda nacional o Un Estados Unidos que la gente no conoce


El cineasta Louis Alvarez asegura que en Estados Unidos las clases sociales pueden ser más difíciles de identificar que las diferentes razas o etnias. Pero que, sin embargo, en muchos sentidos es justamente lo que más permite predecir qué oportunidades tendrá alguien en la vida.

“Se trata de un tema tabú en una sociedad como la nuestra, donde la idea de que todos son iguales y el chico pobre puede convertirse en presidente está consagrada como leyenda nacional”, comenta Alvarez, quien por décadas, junto al también documentalista Andrew Kolker ha buscado pistas con las que proponer mapas sociológicos, culturales, del algo tan variopinto como la sociedad estadounidense.

Esa ha sido la empresa que los ha llevado desde American Tongues (1987), pasando por People Like Us: Social Class in America (2001)su obra más conocida–, Small Ball—A Little League Story (2004), The Anti-Americans (a hate/love relationship) (2007) hasta Getting Back to Abnormal (2013), privilegiando siempre el enfoque humorístico de los fenómenos a los que se acercan.

Este diciembre ambos estuvieron por vez primera vez en Cuba. Una de sus películas les había antecedido. En abril de 2014 Getting Back to Abnormal (2013) fue proyectada como parte de “Cerrando Distancias”, programa de intercambio cultural que organiza Americas Media Initiative y que cada año trae obras y realizadores estadounidenses a la Isla.

“Nuestra película aparentemente gustó en Cuba. Hubo algo que conectó. Por eso nos convidaron a venir. Yo siempre había querido hacerlo, así que esta fue una excusa oportuna”, confiesa Álvarez.

Getting Back to Abnormal (De vuelta a la anormalidad) es sobre Nueva Orleáns, una ciudad que comparte muchas cosas con La Habana. Queríamos captar su esencia porque es muy inusual, en parte por la actitud en torno a las razas. Allí blancos y negros interactúan, pero a la vez todos, especialmente en política, funcionan como tribu: solo velan por los intereses de su grupo. Todo en medio de una ciudad muy pobre. Después de Katrina había muchas preguntas y se hicieron muchos documentales. Por eso quisimos esperar a que todos los realizadores se marcharan, para, con calma, decir: Ahora vamos a examinar la situación”.

Creo que a los cubanos les interesó la relación entre negros y blancos. Es algo en lo que se piensa aquí también. Salvando distancias notables es posible establecer paralelos entre Nueva Orleáns y La Habana. Cuando lo mostraron en la sala del Fresa y Chocolate, la discusión fue interesante.

¿Qué es NewAmerica Media?

Mi colega Andy y yo comenzamos hace 35 años a hacer películas acerca del Estados Unidos que la gente no conoce; que es diferente a Hollywood, a los relatos mediáticos. A nuestro alrededor había historias que no veíamos en televisión y decidimos que queríamos contarlas. Nació NewAmerica Media.

Hacemos películas inusuales. Tratamos de hacer reír a la gente porque esta es una manera muy poderosa de comunicar, especialmente con el documental, porque antes de Michael Moore, en los Estados Unidos los documentales eran muy serios todo el tiempo. Ahora hay mucho más humor.

El problema ahora son los realilty shows, porque son falsos pero usan lenguaje documental, técnicamente son muy similares pero manipulan la realidad en función de su dramaturgia. Los documentalistas no hacemos eso, así que la competencia es difícil.

¿Cómo acercarse a la pobreza en un país rico? ¿Por qué filmarla?

Mi película más famosa se llama People like us y es, justamente, sobre las clases sociales. Ante la pretensión de que no existen diferencias de clase entre nosotros –mito alimentado por ejemplos que hacen parecer que esto es así. Digamos, Bill Clinton; Obama– aspiramos a mostrarlo como la ilusión que es, porque la mayoría está atascada en su clase.

Diría que esta película fue la primera en Norteamérica que mostró abarcadoramente cómo pensamos acerca de las clases, incluyendo gente muy rica y gente muy pobre. No solo los de clase media. Intentamos poner un espejo frente a los ciudadanos.

¿Alguna vez enfrentaron problemas por filmar estos grupos sociales o estas zonas?

No generalmente, porque como apelamos a la risa, eso facilita que la gente disfrute y se quede el mensaje de otra forma. El mensaje deja de ser demasiado polémico aparentemente, se “cuela”.

Sí hemos tenido dificultades con las corporaciones. De nuestros personajes –realmente pobres– una trabajaba en Burguer King. La filmamos hace diez años en su trabajo, limpiando baños. Regresamos en 2013 a ver cómo habían evolucionado las cosas. Y Burguer King nos dijo: No.

A cualquier lugar que vayas necesitas permiso de los dueños. A veces están a miles de kilómetros de distancia, en Hollywood o Nueva York, y lo más fácil para quien tienes delante es decir “No hay permiso”. Es el principal problema para los documentalistas sin importar cuál sea el tema, a menos que se trate de comerciales para compañías, y yo no quiero hacer eso.

Cuando comencé, hace 30 o 40 años, entrabas a todas partes con tu cámara, y todos se emocionaban. No había muchas. Ahora hay acceso y saben lo que se puede hacer con la imagen. Es lo que está pasando con los medios y las redes sociales. No saben qué hacer frente a eso. Lo más listos dicen: OK, adelante. Pero no son todos.

¿Qué piensa del fenómeno Ferguson?

Para mí es muy triste porque tengo casi 60 años y cuando tenía 12, en 1967, hubo muchas protestas en varias ciudades, incluyendo en la que yo vivía, Milwaukee. Detroit, Nueva York, Cleveland, Los Angeles… Durante unos tres años, mucha destrucción. Fue traumático. Tenías barrios solo para negros, ricos y pobres; que fueron los que las protestas destruyeron, no los de los blancos. Entonces los negros ricos se fueron a vivir en suburbios y se quedaron solo los pobres en los barrios que fueron destruidos. Los blancos, por su parte, se fueron de las ciudades al campo. Ese fue el patrón. Se reconfiguraron las ciudades.

A mí me entristece mucho esta idea de la fragmentación, y Ferguson me hace sentir que nada ha cambiado; o sí, pero arrastrando aún demasiados problemas. No creo que esté en la agenda del país resolver que la policía no te detenga por ser negro, no importa si eres rico o pobre. Es algo de lo que los blancos no tienen que preocuparse. Algo interesante es que los que hacen películas sobre esto, documentales o en Hollywood, son negros de clase media. Son quienes están pensando en eso. No hay pobres haciendo estos documentales, no tienen las herramientas.

En la filmación de "Getting back to abnormal".
En la filmación de “Getting back to abnormal”.

Han enfocado otras expresiones de la cultura, otras zonas de la vida social: el lenguaje, el deporte, la vida doméstica… ¿Cómo ha sido la experiencia?

El proceso de filmar sobre los dialectos en diferentes lugares de Estados Unidos fue difícil, pero el resultado fue muy popular. En todas partes hay formas muy simpáticas de hablar, muy anticuadas a veces, palabras que solo se usan en lugares muy específicos del país. Hicimos también una serie sobre la gente durante elecciones, que se comporta de formas muy diferentes entre los estados. Si eres borbón, si eres negro, si eres gay… las campañas se hacen de manera diferente, así que tiene mucho que ver con las clases sociales.

Hicimos una película sobre las ligas menores de béisbol, que es muy popular, de hecho, una de las familias era de cubanoamericanos. El padre y el hijo eran grandes fanáticos, y la madre no sabía nada sobre pelota. Era muy simpático. Seguimos al equipo y descubrimos que eran buenos, tenían unos 11 años y eran de California, y tuvimos mucha suerte, porque llegaron a la serie mundial de ligas menores; aunque ya ahí perdieron.

Tenemos dos películas acerca de las mujeres, una es Mums, donde entrevistamos a mujeres acerca de la crianza de los hijos, cómo se es una madre. Algunas eran buenas, otras no tanto; fue muy interesante. El otro fue sobre sexo: mujeres hablando sobre su vida sexual.

En términos generales, nuestro punto es que hay muchas maneras de vivir, no solo una. Y como entrevistamos a tanta gente, con diferentes opiniones, hacemos un mapa de las diferentes maneras de ser y hacer. Eso es la sociedad. Y además lo hacemos como una celebración de la diversidad inmensa que tenemos en Estados Unidos.

Foto de portada: Louis Alvarez, Andy Kolker, Peter Odabashian and Paul Stekler / Getty Images.

Publicado originalmente en http://progresosemanal.us/20150326/revisar-la-leyenda-nacional-o-un-estados-unidos-que-la-gente-no-conoce/

Publicado el 30/03/2015 en Cultura, Sociedad y etiquetado en , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: