Roberta Jacobson sobre la Cumbre


En un discurso en la Brookings Institution acerca de la próxima Cumbre de las Américas, Roberta Jacobson, la Sub-Secretaria de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, resumió la visión actual de la administración Obama sobre la realidad y las necesidades del hemisferio, así como el mensaje y las prioridades que los Estados Unidos llevarán a Panamá. Su intervención y las preguntas posteriores se pueden ver en C-Span; este comentario se limita a los temas relacionados a Cuba durante esa intervención.

En primer lugar, fue notable que en su presentación hiciera escaso hincapié en el tema Cuba. De hecho, solo se refirió directamente a Cuba al responder a las preguntas que le realizaran después de su intervención; aunque indirectamente lo hizo al tocar varios temas que sin duda tienen que ver con la relación entre los dos países.

Quizás lo más notable fue el énfasis en la conclusión de su discurso, cuando afirmó que los EE.UU. están “dispuestos a interactuar con todos los países en el hemisferio,” repitiendo con especial énfasis lo de “todos”, en una alusión bastante directa a Cuba, con respecto a asuntos “pragmáticos”… “no basados en ideología” y que sean “de mutuo interés”. Eso de “todos” se puede interpretar como una invitación dirigida a Cuba para cooperar en asuntos de mutuo interés, ya que entre los cuatro temas que apuntó como principales intereses de la Administración hay tres que en principio pueden ser de interés cubano, o en los cuales Cuba tiene experiencia: los pequeños negocios, el desarrollo económico junto con equidad social, y el desarrollo de fuentes energéticas de manera responsable y sostenible. En principio, todos estos temas son de interés para Cuba en cuanto a posibles colaboraciones.

De posible interés suponiendo que los EE.UU. cumplan con las expectativas cubanas en cuanto a igualdad, respeto y sin “cambio de régimen” como propósito, y, por supuesto, que se puedan salvar los obstáculos de las leyes del embargo. Yo diría que hay tela para cortar, tanto en las discusiones bilaterales, como en los mecanismos que supuestamente se establecerán a raíz de la Cumbre, ya que Cuba podrá participar plenamente en ellos.

No fue sorpresa tampoco que Jacobson también haya recalcado en numerosas ocasiones el primer tema de interés para los EE.UU.: los asuntos de la sociedad civil y la democracia. Informó que el presidente Obama se reunirá con algunos representantes de la sociedad civil en el evento oficial, donde la selección de los participantes está en manos del país anfitrión, pero también a nivel personal con representantes individuales de la sociedad civil cubana (y de algunos otros países)—seleccionados por los EE.UU—. Sobra decir que esto pudiera convertirse en un asunto irritante para Cuba, pero Jacobson no dejó duda de que el presidente Obama lo haría, “como lo hizo en las Naciones Unidas en el pasado otoño”, y como piensa seguir haciéndolo en otras ocasiones —continuó— independiente de su firme intención de seguir el camino de la “completa normalización”, que “pudiera demorarse años”.

Sin embargo, Jacobson respondió con mucha naturalidad que “sin duda habrá intercambios entre el Presidente y el secretario Kerry y representantes de Cuba, como es normal en una cumbre de esa naturaleza”, aunque no anunció ninguna reunión planeada de antemano. También apuntó que las recientes declaraciones cubanas en Naciones Unidas, así como el tono en las conversaciones entre los dos países han sido respetuosos, e incluso las contrastó muy favorablemente con el tono de algunas de las recientes declaraciones de Venezuela y de otros países del ALBA, a las que caracterizó como excesivamente duras, con innecesarios ataques personales ad hominen.

En fin, que Jacobson envió un mensaje cuidadosamente agridulce en cuanto a las relaciones Cuba-EE.UU. a pocos días de la Cumbre en Panamá. Sin duda Cuba también llevará su temas  y queda por ver si responderá directamente; y, si responde, cómo la hará, tanto a las implícitas “invitaciones”  como a los desafíos que los EE.UU. presentarán. No sería gran sorpresa si Cuba se atiene a su mensaje respecto al continente y la Cumbre, y a sus futuros, y evita al máximo todo enfrentamiento verbal o respuesta directa, salvo quizás en materia de la reunión de Obama con personas escogidas por los EE.UU. como representativos de la sociedad civil de la isla.

*Manuel R. Gómez es un profesional cubanoamericano de la salud que reside en Washington, DC.

Tomado de Progreso Semanal

Publicado el 07/04/2015 en Política y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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