Algunos en el Congreso trabajan para restringir los avances de Obama acerca de Cuba


Paso a paso avanzan algunas legislaciones en el Congreso que buscan restringir gran parte del progreso que el presidente Obama está haciendo  con referencia a las relaciones Estados Unidos-Cuba, por medio de la reducción de los fondos que necesitan las agencias federales para implementar sus nuevas políticas.

Preguntamos: Los que más se beneficiarían de las nuevas políticas que alientan los viajes y el comercio con Cuba, ¿no harán más que mantenerse al margen esperando que el presidente Obama vete los proyectos de ley que dan marcha atrás a esas políticas?

En 2011, después de que el presidente Obama restableciera las reglas que permitían a los cubanoamericanos visitar a sus familiares en la Isla, así como que todos los norteamericanos enviaran remesas a cubanos, los extremistas utilizaron el proceso del presupuesto para evitar que las políticas  fueran implementadas.

En aquellos momentos, la Casa Blanca emitió una declaración de política en la que prometía vetar toda legislación, a menos que se eliminaran las cláusulas adicionales acerca de Cuba. Los seguidores del presidente, que formaban la mayoría del Senado, mantuvieron las disposiciones fuera de los grandes proyectos de ley del presupuesto que finalmente salieron de la parálisis y tardanzas en el Capitolio. La legislación que daría marcha atrás a las modestas pero esperanzadoras reformas acerca de los viajes y las remesas nunca se pusieron a disposición del  presidente para ser firmados.

Como resultado, cientos de miles de viajes entre Estados Unidos y Cuba han tenido lugar cada año para reunir a familias, a la par que sigue en aumento el número de cubanos que recibe la ayuda económica necesaria para montar sus propios negocios y llevar una vida más independiente.

Esta es una época diferente. El 17 de diciembre, el presidente cambió toda la intención de la política norteamericana y la arquitectura de las relaciones Estados Unidos-Cuba.

Por primera vez en seis décadas, el gobierno de Estados Unidos está alentando la diplomacia ciudadana, más viajes y comercio, las industrias de comunicaciones, viajes y otras para construir relaciones y lazos más fuertes con sus contrapartes cubanas –lo que sitúa a nuestro país de la parte del triunfo de los cubanos, en lugar de alentar el fracaso del gobierno y el sistema cubanos.

Por eso es que JetBlue y otras aerolíneas están expandiendo sus servicios charter y planean rutas comerciales, por qué las compañías de viajes en ferry planean hacerse a la mar rumbo a La Habana, por qué Airbnb y Netflix esperan entrar realmente en el mercado cubano, por qué gobernadores como Andrew Cuomo tratan de posicionar compañías de su estado para que tengan éxito.

Es por eso que norteamericanos en todo el país, y cubanoamericanos en las comunidades donde viven, están tan comprometidos con una política que pone la Guerra Fría a nuestras espaldas y sitúa a nuestro país en el lado adecuado de la historia.

A no ser que el Congreso lo eche todo a perder con las cláusulas adicionales que han introducido.

El Comité de Asignaciones de la Cámara de Representantes ya aprobó, por medio del proyecto de ley del presupuesto para el Departamento de Transportación, impedir nuevos vuelos comerciales o charter que se inauguren después del 15 de marzo de 2015.

Jet Blue y Aeropuerto Internacional de Tampa –esto tiene que ver con ustedes.

Un conjunto similar de restricciones del mismo tipo impediría que salgan del puerto los nuevos ferris, a pesar de un estimado que dice que cada barco que se ponga en servicio significaría una recuperación como de $340 millones de dólares para la economía de la Florida.

¿Fort Lauderdale, Tampa, Orlando, Miami? No se lo gasten todavía.

Y está el proyecto de ley del Departamento de Comercio que impediría las exportaciones de Estados Unidos hacia Cuba. ¿Firmas de telecomunicaciones? ¿Otras más? Marquen mejor 911.

Peor aún. Como reporta USA Today, hay aun restricciones presupuestarias por aprobar: la restauración de los límites a los viajes y las restricciones al uso de dólares de Estados Unidos en la Isla –llévense esa, MasterCard y American Express.

¿Dónde están los adultos?

No están en la Cámara de Representantes. Su presidente John Boehmer, como reportó The Washington Post esta mañana, ha dado luz verde a los extremistas que están “interesados en detener este progreso hacia las relaciones normales con Cuba”.

Esto es lo que sucederá en definitiva: ya sea que el Congreso siga el orden habitual y comience a promulgar leyes para financiar por separado a los departamentos del gabinete –o las incluye todas en un gran paquete gigantesco– más tarde o más temprano las restricciones van a aterrizar estruendosamente sobre el buró del presidente Obama en la Oficina Oval.

Puede que el Congreso lo fuerce a escoger entre eliminar por completo su política hacia Cuba o cerrar el gobierno federal.

Creemos que el presidente prepara su pluma para firmar vetos y escogerá salvar una política  que es buena para nuestro país, buena para los cubanos y una piedra angular de su legado en política exterior.

Así que preguntamos de nuevo, como hicimos al inicio: los que más se beneficiarían de sus decisiones, ¿lo dejarán solo ante esa decisión?

(Tomado de Cuba Central)

Publicado el 25/05/2015 en Política y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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