Eliminen la prohibición de viajar a Cuba


Cuba

Por: On Cuba

De acuerdo, Jartum, Teherán, Damasco y Pyongyang no son destinos turísticos muy populares. Pero son lugares que los norteamericanos pueden visitar sin violar la ley federal. Sin embargo, viajar a Cuba como turista sigue estando prohibido. Ir con propósitos aprobados sigue siendo innecesariamente difícil y costoso.

La prohibición –la única prohibición de viajes a la que están sometidos actualmente los ciudadanos norteamericanos– nunca tuvo sentido, y está particularmente equivocada en esta era de amplitud del compromiso entre Estados Unidos y Cuba.

Un proyecto de ley presentado a principios de este año por un grupo bipartidista de senadores que quieren derogar la prohibición de viajar es la más valiosa de la serie de iniciativas legislativas provocadas por la decisión del presidente Obama en diciembre pasado de restablecer las relaciones diplomáticas con La Habana. El proyecto de ley revocaría disposiciones de leyes aprobadas en 1996 y 2000 que prohibían los viajes de los norteamericanos como parte de una estrategia para castigar y aislar a Cuba con la esperanza de lograr un cambio democrático en ese país. El flujo más libre de personas, bienes e ideas es mucho más probable que conduzca a reformas significativas en la isla.

El proyecto de ley, presentado por los senadores Jeff Flake, republicano de Arizona, y Patrick Leahy, demócrata de Vermont, tiene 43 copatrocinadores. Los senadores de Nueva York, Kirsten Gillibrand y Charles Schumer, aún no se han sumado, pero sus respectivas oficinas dijeron el sábado que lo harían la próxima semana. En el lado contrario en este asunto, un vociferante pero decreciente grupo de legisladores, que no parecen dispuestos a dejar que pase la era de la Guerra Fría, están impulsando iniciativas que prolongarían –y en algunos casos intensificarían– la red de sanciones que impone Estados Unidos a Cuba.

Algunos, por ejemplo, han introducido disposiciones en proyectos de ley que obstaculizan al Departamento de Estado gastar dinero para reformar el antiguo edificio de la misión diplomática en Cuba, a medida que los dos países restablecen formalmente las relaciones diplomáticas plenas. Ese mezquino paso solo haría daño a los diplomáticos norteamericanos que trabajan en un entorno difícil.

En las próximas semanas, legisladores del Senado y la Cámara de Representantes tendrán que conciliar sus visiones de la política hacia Cuba, ya que negocian el proyecto de ley de la ayuda anual al exterior. La Cámara ha asignado $30 millones para programas pro-democracia, $10 millones más de lo que la administración Obama solicitó. Eso es imprudente. Desde 2009, el Departamento de Estado ha logrado gastar sólo $66,5 millones de los más de $114 millones que el Congreso ha reservado para esos programas. Washington ha tenido problemas para gastar el dinero porque los programas norteamericanos pro-democracia que buscan fomentar las reformas democráticas son ilegales en Cuba, y algunos han implicado subterfugios.

Aunque ciertamente vale la pena fomentar la reforma democrática y respaldar a los disidentes, Estados Unidos puede provocar mayor impacto mediante la búsqueda de formas de apoyar a los empresarios privados, y eliminando poco a poco las sanciones. La versión de la Cámara de Representantes del proyecto de ley de ayuda al exterior prohíbe tontamente el uso de fondos para ayudar al creciente sector privado de Cuba. Las sanciones que se mantienen vigentes limitan las transacciones bancarias, por lo que es enormemente difícil para los cubanos hacer negocios con la comunidad internacional.

Sin embargo, empresas norteamericanas como Google, y el servicio de alquiler de casas Airbnb están marcando su presencia en el mercado cubano, proporcionando a “cubanos de a pie” información y oportunidades que no estaban disponibles. Por su parte, muchos cubanoamericanos están encontrando cada vez más formas de invertir en la isla y reavivar conexiones.

La trayectoria es inconfundible. Las encuestas de opinión muestran que la mayoría de los cubanos en la isla, así como los norteamericanos, están a favor del acercamiento. El Congreso no debe seguir esperando para hacer lo que le toca.

Publicado el 23/06/2015 en Cuba, EEUU, Turismo y etiquetado en , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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