La obstinación del Congreso acerca de Cuba priva de oportunidades a la comunidad de negocios


Mientras que miembros del Congreso se debaten entre poner fin o no al embargo comercial a Cuba, exportadores de Latinoamérica, UE, Rusia y Asia oriental están acudiendo a la Isla y haciendo negocios de izquierda a derecha.

Desde que el gobierno de Raúl Castro comenzó a permitir la inversión extranjera en 2014, cientos de empresas a todo lo largo y ancho del planeta se han abalanzado sobre la isla y han montado sus negocios. Las empresas norteamericanas no pueden hacerlo a causa de un embargo comercial que se remonta a la administración de Eisenhower.

Hay innumerables oportunidades en Cuba para las industrias norteamericanas manufactureras y de servicios. Pero cuanto más tiempo persista el embargo comercial de Estados Unidos, menos oportunidades habrá.

El presidente Obama restableció las relaciones diplomáticas con Cuba en diciembre pasado, pero el embargo comercial se impuso mediante una legislación en 1960, por lo que sólo el Congreso puede deshacerlo. Los senadores republicanos Marco Rubio y Ted Cruz, que son cubanoamericanos y candidatos a la presidencia, se opusieron a la reanudación de relaciones diplomáticas y se oponen a poner fin al bloqueo. Lo mismo ocurre con los candidatos presidenciales Jeb Bush y Scott Walker.

Rubio dijo que el acercamiento de Obama con el gobierno comunista de Cuba demostró que “no entiende de política exterior”. Cruz dijo que era “un trágico error”.

Un trágico error sería dejar que las empresas de otros países acaparen el mercado cubano de bienes y servicios, mientras que las empresas norteamericanas se quedan como testigos.

La UE y Cuba han celebrado cuatro rondas de conversaciones acerca de un acuerdo de comercio y otras cuestiones y se dice que esperan terminarlo este año.

China ha estado comerciando con Cuba durante décadas. Es la segunda fuente de importaciones de Cuba, después de Venezuela, y está trabajando en proyectos de infraestructura en toda la isla. China ha estado presionando a Cuba para que abra sus mercados al comercio exterior y la inversión, y Cuba lo hizo el año pasado, cuando se promulgó una ley que lo permite. El país ha fijado un ambicioso objetivo de atraer al menos $2 mil millones de dólares por año en inversiones extranjeras.

Como dijo Yogi Berra, los pronósticos son difíciles, sobre todo cuando se trata del futuro. Pero Cuba parece estar dando los primeros pasos hacia una transición de una economía más abierta basada en el mercado. Si la historia reciente de China y Vietnam son indicio de algo, la apertura hacia el capitalismo del gobierno cubano, aunque cautelosa, hará más prósperos  a los ciudadanos cubanos. Si ustedes han visto fotos de Cuba, saben qué tipo de autos conducen ellos: autos norteamericanos de la década de 1950. Así que puede asegurarse que cuando los cubanos comiencen a tener dinero para gastar, una de las primeras cosas que van a querer es un auto nuevo.

Si el embargo comercial se mantiene, van a estar comprando Fiat y Volkswagen. Si se elimina, podrán comprar Ford (F) y Chevy (GM). Y pueden vender sus autos viejos a coleccionistas norteamericanos de autos antiguos, los cuales pagarán un buen precio por ellos.

Cuba es un país rico en minerales. Las empresas mineras estatales extraen níquel, piedra caliza de alta calidad, mármol y otros minerales para la exportación. Es de suponer que les gustaría comprar nuevos equipos de minería.

Pueden comprarlo a Komatsu (KOM1) en Japón o Sany (SNYFF) en China. O bien, pueden comprarlo a Caterpillar (CAT) o a Center Rock en EE.UU., si el Congreso deroga el embargo comercial.

La Cámara de Comercio de EE.UU., que representa a las empresas norteamericanas, quiere que el Congreso se deshaga del embargo. Lo mismo ocurre con la mayoría de los ciudadanos norteamericanos, según una reciente encuesta de Gallup. Arrojó que el 59% de los  norteamericanos quieren que se deseche y el 29% quiere que se mantenga.

El representante Tom Emmer, republicano por Minnesota, presentó un proyecto de ley el mes pasado para poner fin al embargo comercial. John Boehner, republicano por Ohio y presidente de la Cámara de Representantes, se alinea con los cubanos de línea dura, por lo que el proyecto de ley tiene un futuro poco prometedor.

(Tomado de Forbes)

Publicado el 24/08/2015 en Economía y etiquetado en , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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