Diálogo inédito: académico cubano, político estadounidense y representante católico


Por: Eileen Sosin Martínez / Progreso Semanal

El 9 de septiembre de 2014 se realizó por primera vez en Cuba la Oración por la Paz, un evento interreligioso y cultural que convoca a hombres y mujeres de fe. Tres meses más tarde, el día de San Lázaro, se anunciaba el restablecimiento de relaciones entre La Habana y Washington.

La Comunidad Sant’ Egidio, organizadora del encuentro, reconoce ese hecho como el fruto más bello de la Oración. Este mes repitieron el llamado, los días 4 y 6, y el tema Cuba-Estados Unidos devino centro de las reflexiones. El profesor Jesús Arboleya; Scott Hamilton, Jefe Adjunto de la Embajada norteamericana en la Isla; y Orlando Márquez, vocero del Arzobispado de La Habana, compartieron el estrado.

Un académico cubano, un político estadounidense y un representante de la Iglesia católica, expresando sus criterios desde una misma mesa, resulta una imagen bastante poco frecuente – casi inédita, incluso-; una metáfora en clave positiva de los tiempos que corren.

“Lo más relevante de la nueva situación es que preferencia la negociación sobre la confrontación, y abre espacios para el intercambio constructivo en muchos aspectos, lo cual resulta beneficioso para ambos pueblos y pudiera servir de paradigma para las relaciones internacionales”, sintetizó Arboleya.

A su juicio, es bueno que Cuba y Estados Unidos estén hablando de paz; no obstante, la paz también tiene sus complicaciones, sobre todo por la asimetría de las partes y el amplio inventario de contradicciones, reconocidas por los dos gobiernos.

De una frontera a otra, dentro y fuera, predomina un ambiente favorable hacia el actual proceso de acercamiento. Más que apoyo al sistema cubano, el rechazo internacional hacia la política hostil estadounidense guarda relación con el carácter extraterritorial de esa proyección. Mientras, gran parte de la sociedad norteamericana ha acogido bien el cambio, lo cual redunda en un aumento del capital político del presidente Obama.

“Aquí no caben posiciones maniqueas, que satanizan la nueva situación o suponen que la relación con Estados Unidos resuelve, por sí misma, los problemas del país”. En ese sentido, el asunto más álgido tiene que ver con la valoración existente en Estados Unidos respecto a la realidad cubana, y el interés de algunos sectores de promover un cambio de régimen en la Isla.

De manera que vale la pena recordarlo: “el futuro de Cuba depende de los cubanos, y contamos con la ventaja de poderlo decidir por nosotros mismos, con plena soberanía nacional”, señaló Arboleya.

El Jefe Adjunto de la Embajada de norteamericana compartió “10 lecciones” que en su opinión han dejado los diálogos: la diplomacia sí es importante; el tiempo es la clave; ser discretos; colaborar con amigos; demostrar coraje; los intereses y las apreciaciones son diferentes; pensar de forma creativa; ser paciente…

“En la diplomacia a veces los asuntos se mueven a la velocidad de la confianza. Recuerden que la normalización también es un proceso, no es un evento; esto tomará tiempo”, acotó Hamilton.

Tomando como referencia directa el “sueño americano”, el diplomático estadounidense comentó que, en el futuro, el gobierno y los ciudadanos de la Isla tendrán que definir rápidamente el contenido del “sueño cubano”. Como el mismo mencionara, las palabras son importantes; ergo, un trasplante del concepto –con todos sus símbolos- no tiene que ser, necesariamente, la mejor recomendación. Proyecto social, o proyecto de nación, suele decirse por aquí.

Hamilton reconoció que la comunidad cubanoamericana está experimentando una transformación notable en su perspectiva hacia Cuba, la gran mayoría ve la política anterior como una reliquia de la Guerra Fría, y apoya significativamente los vínculos bilaterales.

“El pueblo estadounidense y el cubano también tendrán la oportunidad de conocerse mejor y compartir sus distintas experiencias. Creemos que esto conducirá a una relación más constructiva entre nuestros países y pueblos”.

Orlando Márquez, vocero del Arzobispado de La Habana, anotó que el agradecimiento por parte de los presidentes Barack Obama y Raúl Castro de Obama, ante la mediación del Papa Francisco en las negociaciones, reconoce que la misión de la iglesia no es exclusivamente al interior de un templo.

El también director de la Revista Palabra Nueva, destacó que durante décadas la Iglesia cubana y la Conferencia Episcopal de Estados Unidos abogaron por la mejora de las relaciones entre los dos países, y citó varios documentos donde los obispos llamaban a la conciliación y el entendimiento.

“La Iglesia puede hacer mucho más, lo que hizo el Papa es un ejemplo. No es meterse en política, es llamar la atención sobre conflictos que los políticos deben resolver, que es distinto –precisó. Porque la Iglesia también es co-responsable, junto a otras instituciones, del presente y el futuro de la sociedad, y quiere ser parte de eso. No debe esperar a mayores poderes, simplemente ser parte de la solución y contribuir con su esfuerzo a la mejora de la sociedad”.

El domingo la Oración concluyó con momentos de rezo de las diferentes religiones: cristianos, budistas, musulmanes y judíos. Finalmente, todos caminaron en procesión hacia la Plaza de San Francisco de Asís. “La paz es siempre posible”, fue la divisa rectora del encuentro. Sea.

Publicado el 07/09/2015 en Cuba, EEUU, Poítica, Religion y etiquetado en , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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